sábado, 14 de enero de 2012

DIOS NO HACE DISPARATES

Disparate: un disparate es algo que no sirve, algo insignificante, simplemente basura.

Génesis 1:26: Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

El Señor dedicó tiempo en cada cosa que hizo cuando creó los cielos y la tierra, si nos fijamos en cada árbol, animal, rio, etc., podemos darnos cuenta de la perfección de cada uno de ellos según

Pero, ahora quiero concentrarme en su obra maestra, nosotros, en los primeros 25 versículos de Génesis  1 podemos ver que Dios decía “hágase ó haya” tal o cual cosa, pero, en el verso 26 dice hagamos, conforme a nuestra imagen y semejanza, los animales no son semejantes a Dios, ni las plantas, somos nosotros, todos, flacos, gordos, blancos, morenos, todos. Para que tengamos dominio de todo lo que él creó, para que lo gozáramos.

Pero que quiere decir imagen?

Es la representación, semejanza y una persona con otra; lo que quiere decir que somos los únicos parecidos al Dios viviente, al todopoderoso.



Génesis 1:28: Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

El Señor nos ha dado la tierra para gobernarla, para poblarla, como sus hijos y herederos.



Un hijo es un descendiente directo, linaje, simiente; y un heredero es quien recibe y posee los bienes de su padre.



Por tanto no somos disparates, somos una creación perfecta, somos más que vencedores:

Romanos 8:37-39: Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.



Nunca digas que eres un disparate, que no sirves para nada, que nadie te quiere, sino levántate, sin importar la dificultad o situación por la que estés pasando, apodérate de la palabra de Dios; cree que eres  un hijo más que vencedor, un hijo heredero y sobre todo recuerda que Dios es tu hacedor y como tal no hace disparates.

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