miércoles, 24 de agosto de 2011

Uf!!! Nuestros Maridos Queridos


Uf!!! Nuestros Maridos queridos



Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Génesis 2:24.



Por qué este versículo primero? Es fácil, es lo más difícil de cumplir al principio del matrimonio, los cordones umbilicales no se cortan al instante, es todo un proceso, pero, tanto el hombre como la mujer deben cortar esa unión; con esto no digo que se olvide de su familia, pero ya usted comenzará su propia familia y estos a su vez tienen su prioridad.



Siempre recordando que debemos honrar a nuestros padre, porque es el primer mandamiento con promesa.



Bebe el agua de tu propia cisterna, y los raudales de tu propio poso ¿se derramarán tus fuentes por las calles, y tus corrientes de agua por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, y alegre con la mujer de tu juventud, como cierva y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. Proverbios 5:15-19

Es un compromiso muy serio para el hombre, porque lo está mandando a serle fiel a su mujer, pero también miren donde dice:  ¿se derramarán tus fuentes por las calles, y tus corrientes de agua por las plazas? esto quiere decir: de una manera más natural o carnal posible te lo explico, cuando abres la puerta a la infidelidad, también la abres para tu mujer, como? Dirás: si cuando tu eres infiel le abres la puerta a la posibilidad de que tu mujer también lo sea, porque tu abriste la puerta. Y no solo con la infidelidad, también con los celos, y todos los demás pecados, cuando tu como cabeza de familia cometes un pecado, abres la puerta para  que los demás miembros de tu familia lo cometan.


Recuerda que eres cabeza de la familia como Cristo es la cabeza de la iglesia.





Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; Eclesiastés 9:9


Gozar, disfrutar, vivir al lado de la mujer que amas, no solo son los desaires, las tristezas, los enojos, disfruta todo lo que vivas con esa mujer, no la mires como si fuera una tonta, despistada, no mires solo los defectos, mira las cosas buenas, borras las malas, recuerda ser alegre con tu mujer, ser dulce con ella, te aseguro que ella lo es sin que el Señor la mande a serlo.



El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido, ni tampoco el marido potestad sobre su propio cuerpo sino la mujer.  No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente de la oración; y volved a juntaros en uno, par que no es tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. 1 Corintios 7:3-6



 Así como algunas mujeres siempre les duele la cabeza, también lo hacen los hombres, los hombres piensan que solo el cuerpo de la mujer les pertenece, pero el de ellos es propio, por eso escuchamos la excusa estúpida de “yo lo hice porque soy hombre”, pero no saben que nosotras las mujeres tenemos las mismas necesidades físicas que ellos, como decía al principio, cuando abres una puerta y entras al pecado, también está abierta para tu mujer. Pero no justifico la infidelidad, es contra su propio cuerpo y es cuando el Espíritu Santo abandona tu cuerpo ¿ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?  1 Corintios 6:19 Y como tal debemos cuidarlo.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin  de presentándola a sí mismo una iglesia gloriosa, que no tuviese  mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a su mismo cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido. Efesios 5:25-28,33



Miren que Dios da una orden de que el esposo ame a su mujer, porque el que la ama, a si mismo se ama, eso es porque si se ama a sí mismo no se hará daño, así mismo él no le hará daño a su mujer; las manchas y las arrugas es el trato que nuestros esposos nos dan, si nos maltratan nos arrugan, si nos engañan nos manchan. Pero lo más impactantes es  que Dios los manda a amarnos pero a nosotras solo nos manda a respetarlos, ¿Por qué? Porque somos suaves, amamos por naturaleza, no necesitamos que el Señor nos mande a amar, ya los amamos, somos más sentimentales, los hombres son más fríos, calculadores, secos en muchos casos.



Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen  a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta casta y respetuosa.  Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 1 Pedro 3: 1-2,7.



Repito, el Señor  no nos manda a amar a nuestros esposos, pero ahora nos está mandando a respetarlo, esto es para que no se nos olvide que el hombre es la cabeza del  hogar y nosotras somos su ayuda idónea, pero también el hombre debe ser sabio al mandar en su casa, una cosa es ser la cabeza de la familia y otra es dar órdenes y órdenes, la mujer es muy sentimental y hiere fácilmente, entristece fácil, él no debe olvidar que  la mujer también es coheredera del reino de Dios y la sirvienta de la casa, debe dar honor a su mujer, si lo explicara no terminaría en este año, pero si el ama a su mujer y teme a Dios, él le dará sabiduría para cumplir como marido en todo el sentido de la palabra.



Dios les continúe bendiciendo!!!

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